Haití: entre la desesperación y la muerte

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Uno de los países más pobres del planeta tierra, el primero en proclamar su independencia en América Latina, avasallado por Estados Unidos que intervino oficialmente su territorio desde 1915 y hasta 1934, Haití se convierte en la actualidad en el denominado pesar de los pesares.

Un fuerte sismo en enero del 2010 con el saldo de unos 300 000 muertos y miles de damnificados, y ahora afectado por el cólera que ha dejado la secuela de más de 3 800 fallecidos, convierten a la pequeña nación en un callejón sin salida.

La ayuda internacional reclamada por el país y por la Organización de las Naciones Unidas se ha limitado a pocos estados, encabezados por Cuba que desde los primeros momentos reforzó los servicios médicos que desde hacía años prestaba al territorio caribeño.

Y ahora, para colmo, entre el dolor, las revueltas y el hambre, ha asomado sus narices, nada más y nada menos que el otrora dictador Jean Claude Duvalier, mejor conocido como Baby Doc, quien arribó al país en vuelo de la compañía Air France procedente de París, luciendo traje y corbata, después de 25 años de exilio, aunque informaciones dan cuenta que ha sido arrestado por la policía para investigar el por qué de su presencia allí en las actuales circunstancias.

Este mundo en que vivimos está preñado de hipocresía, injusticia, hegemonía y pasión desenfrenada por las riquezas a costa de los desposeídos. Haití está en la mirilla de quienes profesan “preocuparse” por su destino, como el padre injusto y benévolo que abandona a la familia y de pronto se aparece como el bueno de la película.