La verdad escondida tiene que ser juzgada

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Por mucho que traten de esconder la verdad sobre Luís Posada Carriles, el terrorista confeso que tiene en su haber una larga lista de crímenes, sobre todo en Latinoamérica, y en especial múltiples fechorías contra Cuba que han costado la vida a cientos de personas, algún día no quedará otro “remedio” que juzgarlo por sus vandálicas acciones.

Se ha entremezclado una y otra vez la política con la justicia, para en El Paso, Texas, en un juicio amañado y ridículo intentar poner en tela de juicio su entrada ilegal a los Estados Unidos.

¿Es posible juzgar a Posada solo por mentiroso?

¿Quién no recuerda sus fechorías en Venezuela?

¿Acaso se ha olvidado la voladura en pleno vuelo de un avión de Cubana que costó la vida a 73 personas?

¿Y qué decir de la muerte del turista Italiano Fabio Di Celmo en un hotel de La Habana?

Luís Posada Carriles ha mantenido y mantiene estrechas relaciones con organizaciones criminales cuyo objetivo no es otro que atentar contra la Revolución Cubana y sus principales dirigentes.

El terrorista ha declarado en varias ocasiones que “liberará a Cuba del Comunismo” y que ya “han ganado la pelea”.

En realidad la verdad escondida está ahí, solo que falta ser juzgada por un tribunal competente y comprometido con la verdadera justicia, no con la politiquería hostil y un imperio cada vez más arrogante y prepotente.