Resistir para vencer

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No basta con resistir porque no existe otra alternativa, eso sería injusto de parte de cualquier nación y de sus mejores hijos. En pleno siglo XXI nadie lo perdonaría.

Sin embargo, cuando se trata de mantener conquistas selladas con esfuerzo, dedicación y sangre, entonces todo resulta diferente.

Así ocurre en Cuba, un pequeño y noble país, asediado desde el triunfo mismo de la Revolución por la superpotencia de los Estados Unidos, que mantiene un férreo e injusto bloqueo sin límites.

Los cubanos han sabido resistir embestidas descomunales, desde la agresión de Girón en 1961, la crisis de Octubre, el derrumbamiento del Socialismo en Europa del Este y cuantas fechorías se les han ocurrido a quienes a 90 millas solo sueñan con la desaparición del régimen democrático.

Contra viento y marea Cuba muestra logros incuestionables en sectores privilegiados como la Salud y la Educación, que de forma gratuita ofrecen bondades excepcionales.

En el país escasean productos esenciales para la vida diaria, el transporte afronta problemas o resulta imposible el cumplimiento de determinados planes o proyectos sociales.

Sin embargo, lo elemental está ahí: la vergüenza y el deseo de salir adelante marchan a la par, y se aprecia un ambiente de solidaridad impregnado por la Revolución que es de todos y para el bien de todos.

En realidad queda mucho por hacer, porque cuando se materializa una idea a veces resulta inoperante o desde el infierno capitalista la hacen mella a través de leyes extraterritoriales cuyo fin es destruir la obra revolucionaria.

Entonces vale la pena resistir, conscientes que ahí siempre está la victoria, en la lucha cotidiana contra lo mal hecho, en el empuje hacia empeños mayores, en el enfrentamiento a las brutales pretensiones imperiales.

Cuba es y seguirá siendo Socialista, ese es un reclamo no solo de la máxima Dirección de la Revolución, sino de millones que pegados al surco, en el estudio, los servicios o la defensa de la patria saben cuanto valen  más de 50 años de dignidad y justicia.