Subversión made in USA: tropecé de nuevo con la misma piedra

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Desde  el triunfo mismo de la Revolución Cubana las sucesivas administraciones de los Estados Unidos, en su afán por destruir la obra democrática de todo un pueblo, han apelado a la subversión bien preparada y organizada, no solo por grupúsculos asentados en el Sur de la Florida, sino por la Agencia Central de Inteligencia, CIA, y organizaciones terroristas de otros países.

A Cuba le sobran razones para demostrar con suficientes elementos las acciones encubiertas, los intentos fallidos y el papel anónimo de quienes aman su patria y devienen agentes de la Seguridad del Estado, firmes baluartes en defensa de la integridad de la nación.

La subversión made in USA no tiene límites, y en la actualidad cobra nuevos matices mediante el asedio mediático, el apoyo a contrarrevolucionarios internos o la confabulación con otros personajes que desde latitudes distantes se aprestan al juego sucio.

Pero en Cuba siempre habrán muchos que mirarán de qué lado está el deber,  sin importar un solo instante cómo se vive mejor. Esos son los imprescindibles.