La Ciberguerra y Cuba entre los "que le temen a Internet"

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La Organización Reporteros sin Frontera, RSF, radicada en París y de conocida coincidencia con los criterios de Washington, incluyó a Cuba entre los países "que le temen a Internet"

Aunque aparecen 60 países entre los que ponen límites a los accesos de la llamada red de redes, el informe de este año cita también a otras naciones como, Arabia Saudita, Birmania, China, Corea del Norte, Irán, Uzbekistán, Siria, Turkmenistán y Vietnam. 

Tras admitir que el cable submarino que unirá las comunicaciones entre Cuba y Venezuela significará multiplicar la capacidad y velocidad de conexión de la isla con el resto del mundo y disminuir los costos, RSF apunta que ello no significa que "se verá una democratización general de Internet en el país y un acceso generalizado y libre a corto plazo".

La organización paralela a la pronorteamericana Sociedad Interamericana de Prensa,SIP, apuesta a vaticinar la entrada de la Isla en la "guerra fría digital" y augura que el Estado no permitiría una "primavera en la Web".

De esa forma desempolva el clisé aplicado a los brotes neoliberales en el Este de Europa y replicado para alentar una imagen favorable de los mercenarios fabricados en la isla .

Las finanzas que nutren las actividades de RSF contra países considerados enemigos de Estados Unidos también provienen de la Agencia Norteamericana para Ayuda al Desarrollo, USAID, la que administra parte de los fondos para introducir tecnologías en Cuba violentando su soberanía, y que promueve sumarla al escenario mundial de la ciberguerra, enmascarado con el manido argumento de lucha contra la censura y el control estatal.

Por supuesto que tales artilugios subversivos no tienen nada que ver con eliminar trabas tecnológicas que impiden al país acceso más amplio y rápido a la red de redes, ni con facilitar a un mayor número de personas un medio accesible, para informarse de lo que acontece en el mundo y formarse su propia opinión..

Los argumentos que sostienen quienes financian desde la Casa Blanca dichos proyectos de injerencia en las telecomunicaciones de Cuba, pretenden evidentemente pescar a los ingenuos que pudieran creer en sus falacias.

No es subversiva la tecnología, sino el uso que se está haciendo de ella por los dueños del mundo, para fabricar mentiras y verdades a medias, distribuidas a domicilio y ampliar el caótico tsunami de la información provocada desde un centro que amenaza barrer el planeta.