El por qué de los por qué

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Por mucho que me detengo a pensar, el mundo en que vivimos cambia muy poco o casi nada cambia, a no ser en sociedades donde los hombres intenten romper las cadenas que los atan y de una vez y para siempre se pronuncien por profundas transformaciones en beneficio de la inmensa mayoría.

En cambio el Capitalismo, que como dijera Carlos Marx, vino al mundo chorreando sangre y lodo por todos sus poros, solo pretende el enriquecimiento de unos pocos a costa del sudor de los demás.

Esa es la denominada sociedad donde el hombre es el lobo del hombre, donde se vive sumiso, totalmente enajenado e incapaz de salir adelante, a no ser que como protagonista de cambios impulse una Revolución Social.

Por qué las guerras genocidas, el hambre que mata, la insalubridad, el desamparo, todo en pleno siglo XXI cuando el desarrollo científico-técnico debe compulsar al desarrollo integral, sin límites ni excepciones.

Por qué tantos crímenes, olas de terrorismo, saqueos, explotación despiadada, si todos somos iguales y debemos disfrutar idénticos beneficios, tal y como expresa la Carta sobre los Derechos del hombre.

Culpable hay uno solo: el Capitalismo, y sobre todo su fase superior, el Imperialismo; de eso no cabe la menor duda.

Un amigo que a cada rato incursiona en la poesía e interesado por las cosas de este mundo parafrasea en una de sus partes el tema en cuestión:

Y yo quisiera saber por qué los vivos

se mueren

y los muertos no interfieren

la vida en su eterno andar,

unos no tienen que dar

y los que más tienen, más quieren.