Crisis alimentaria versus Derechos Humanos

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El hambre y la malnutrición deben ser eliminadas del mundo, tal y como expresa la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Pero la realidad es otra y el 2011 ha entrado en una fase cada vez más crítica y que aun presupone un mayor deterioro del nivel de vida por ese concepto.

El alza cada vez más creciente en los precios de los alimentos confirma que los 900 millones de personas que carecen del pan diario se verán más afectados, mientras los 170 millones de niños malnutridos podrán ver cegada su existencia en un breve período de tiempo.

No hay duda que el hambre se come al mundo, lo devora silenciosamente, porque no es solo la falta de alimentos la que acecha a la humanidad contemporánea: se suman otros factores económicos, políticos y medioambientales.

Advertencias de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación, FAO, señalan que la tendencia alcista persistirá y podrán haber mayores aumentos de precios, lo que incide con las convulsiones sociales en diversas latitudes del planeta.

Como ha alertado el compañero Fidel Castro “Es hora ya de hacer algo”, pues el panorama es cada vez más sombrío y desolador. Nunca será demasiado tarde, aunque tampoco es muy temprano para enfrentar los retos y desafíos que sufren millones en el mundo.

En realidad la crisis alimentaria mundial constituye un atentado a los Derechos Humanos, cuando los ricos son cada vez más ricos y los pobres cada vez más pobres.