La subjetividad moderna en su peor crisis

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Nada mas elocuente que el aferramiento al desarrollo científico y obviar la racionalidad para potenciar la denominada subjetividad moderna como heredera del Capitalismo.

Medios y técnicas sofisticadas echan un cubo de agua fría al pensamiento del hombre en función de contribuir al desarrollo de sus semejantes, cuando se trata de legitimizar el poder en función de la imposición hegemónica.

Nunca imaginó el ser primitivo que sus instrumentos de trabajo, forjadores de su propia conciencia, fueran suplantados de la noche a la mañana por armas de exterminio masivo, red de redes o centrales electronucleares de tamaña empresa.

Se encargó el desarrollo de la humanidad de enriquecer a unos pocos y desproveer a muchos de sus medios principales de producción o lo que es lo mismo, de prácticamente devolverlos al infierno de la  desolación y la muerte.

El Capitalismo rapaz se ha encargado, desde sus inicios, de cambiar el estado de ánimo, enajenar a millones y menoscabar la utilidad colectiva en función de los seres humanos, el Medio Ambiente y la sostenibilidad.

La subjetividad moderna ha entrado por sí sola en su peor crisis, la que se acentúa paulatinamente en el afán de ganar adeptos; a fuerza de engaños, aventuras y promesas incumplidas.